sábado, 7 de marzo de 2015
LOCALIZACIÓN DE LOS SECTORES ECONÓMICOS EN ESPAÑA
Actualmente, la economía española es una de las más fuertes de la Unión Europea a pesar de la reciente crisis económica que ha asolado el país desde 2008 y que empezó a ver pequeños esbozos de recuperación en 2014. Esta crisis ha dejado un fuerte endeudamiento en el sector privado y público, junto a un exceso de la capacidad productiva. De la misma forma a afectado a los otros sectores como se analizará a continuación.
Sector Primario
Hasta mediados de siglo, era el sector con mayor dedicación de la población española, especialmente en la agricultura. Esta elevada proporción descendió drásticamente a mediados de los años 80. España, sin embargo, cuenta con una rica tradición agrícola condicionada por los factores paisajísticos e históricos que han lastrado y apoyado por partes iguales esta práctica.
Entre los diferentes tipos de cultivos, encontramos los cereales (cebada, trigo y avena sobre todo), cultivados en tierras de secano, especialmente en la zona de Andalucía, Castilla la Mancha y Castilla y León. El maíz se cultiva en la zona de Galicia, por la alta humedad que requiere, alternándolo con patatas y alubias para enriquecer la tierra. Los arrozales más destacados podemos localizarlos en el área del Guadalquivir y Extremadura, así como en el delta del Ebro y Aragón.
El cultivo de hortalizas también goza de gran importancia, tratadas en superficies protegidas por plásticos para aislar el calor, así como los frutales cítricos cuyo núcleo principal se halla en Valencia. Estos dos cultivos suponen la principal fuente de exportación agrícola del país. Entre los no cítricos encontramos los perales y manzanos, así como los cerezos muy proclives en Extremadura y Aragón.
En cuanto a la producción vitícola, sobresalen los viñedos de La Mancha y Rioja, así como los olivares, cultivo prioritariamente de secano, son muy importantes en la zona bética.
Con respecto a la ganadería, se ha visto un incremento en las últimas décadas con la introducción de nuevas especies y variedades más selectas. Hablamos especialmente de una ganadería de cerdos y vacas, estos primeros en la zona sur de la península y los segundos más por el área del norte, especialmente Galicia y Asturias.
La transhumancia ha sido una práctica muy característica de la marca española, sin embargo ha ido quedando en desuso por prácticas ganaderas de estacionamiento, de la misma forma que se ha ido perdiendo la práctica lanera por la obtención de carne y productos lácteos.
La tradición pesquera está del mismo modo muy arraigada en el país, con más de cuatro mil kilómetros de litoral. La flota pesquera española faena en zonas diferentes: Cantábrico-Noreste, Golfo de Cádiz, Canarias y el Mediterraneo. Ante todo se trata de pesca baja, aunque con los barcos congeladores se dedicó gran parte de la flota a alta altura en aguas internacionales. Entre los productos destaca la sardina, merluza, pescadilla y bacalao, mientras que las piscifactorías se dedican a la producción de mejillón.
Sector Secundario
En la historia española la industrialización se ha producido en dos momentos principales, el siglo XIX y el XX. Sus principales focos fueron en norte del país, especialmente Cataluña, (industria textil), Asturias (minas de carbón y siderurgia) y el País Vasco (minas de hierro y siderurgia). Desde finales de la dictadura se ha producido un incremento industrial hasta la actualidad, destacando en la construcción naval, tecnologías renovables o industria aeroespacial.
El sector energético en España supone un cinco por ciento de su PIB, y a partir de la década de los 90 se produjo un impulso de las energías renovables con hidroeléctricas en las zonas costeras así como eólica en la zona de la meseta, especialmente Castilla la Mancha, convirtiendo a país el líder mundial en la producción de esta enrgía.
Sector terciario
El comercio español es el sector más importante de su economía después del turismo. La mayoría del comercio exterior se realiza con países de la Unión Europea (Francia, Alemania, Italia, Reino Unido…), aunque también se encuentran entre sus principales clientes Iberoamérica y Estados Unidos, así como en menor medida África y Asia.
Desde la caída del mercado con la crisis de 2008, el comercio español ha abierto sus puertas a exterior incrementando su oferta exportable y diversificando los destinos.
Los transportes suponen un doce por ciento de la producción terciaria. De sus 105 aeropuertos, 33 son internacionales, destacando el de Madrid-Barajas y el de Barcelona, que se convirtió en el más importante del sur europeo con la inauguración de la Terminal 1.
El sistema ferroviario es principalmente radial, como la red de autopistas, cuyo epicentro es la capital, Madrid. Por su parte Barcelona es el núcleo terrestre de conexión con el extranjero, con vías a París, Zúrich y Milán entre otras ciudades europeas. El metro es uno de los sistemas de transporte más importante en ciudades con una alta densidad de población, y actualmente pueden localizarse seis redes repartidas en Barcelona, Bilbao, Madrid, Palma de Mallorca, Sevilla y Valencia.
En el ámbito del transporte marítimo, España tiene comunicación con más de 53 puertos internacionales. Destaca el puerto de Algeciras y el puerto de Vigo, cuya importancia radica en el transporte de mercancías y pasajeros. El puerto de Sevilla es el único exclusivamente fluvial, con salidas al mar por el rio Guadalquivir.
Pero el auténtico pilar económico de España es el subsector de Turismo, con un crecimiento anual del cinco por ciento, rondando actualmente los cincuenta y cinco millones de turistas extranjeros anuales. Es el segundo país de destino turístico, solo superado por Estados Unidos.
Su peso lo soportan comunidades como Cataluña, las Islas Baleares o las Islas Canarias, seguidas por Andalucía y la Comunidad Valenciana.
Sector Primario
Hasta mediados de siglo, era el sector con mayor dedicación de la población española, especialmente en la agricultura. Esta elevada proporción descendió drásticamente a mediados de los años 80. España, sin embargo, cuenta con una rica tradición agrícola condicionada por los factores paisajísticos e históricos que han lastrado y apoyado por partes iguales esta práctica.
Entre los diferentes tipos de cultivos, encontramos los cereales (cebada, trigo y avena sobre todo), cultivados en tierras de secano, especialmente en la zona de Andalucía, Castilla la Mancha y Castilla y León. El maíz se cultiva en la zona de Galicia, por la alta humedad que requiere, alternándolo con patatas y alubias para enriquecer la tierra. Los arrozales más destacados podemos localizarlos en el área del Guadalquivir y Extremadura, así como en el delta del Ebro y Aragón.
El cultivo de hortalizas también goza de gran importancia, tratadas en superficies protegidas por plásticos para aislar el calor, así como los frutales cítricos cuyo núcleo principal se halla en Valencia. Estos dos cultivos suponen la principal fuente de exportación agrícola del país. Entre los no cítricos encontramos los perales y manzanos, así como los cerezos muy proclives en Extremadura y Aragón.
En cuanto a la producción vitícola, sobresalen los viñedos de La Mancha y Rioja, así como los olivares, cultivo prioritariamente de secano, son muy importantes en la zona bética.
Con respecto a la ganadería, se ha visto un incremento en las últimas décadas con la introducción de nuevas especies y variedades más selectas. Hablamos especialmente de una ganadería de cerdos y vacas, estos primeros en la zona sur de la península y los segundos más por el área del norte, especialmente Galicia y Asturias.
La transhumancia ha sido una práctica muy característica de la marca española, sin embargo ha ido quedando en desuso por prácticas ganaderas de estacionamiento, de la misma forma que se ha ido perdiendo la práctica lanera por la obtención de carne y productos lácteos.
La tradición pesquera está del mismo modo muy arraigada en el país, con más de cuatro mil kilómetros de litoral. La flota pesquera española faena en zonas diferentes: Cantábrico-Noreste, Golfo de Cádiz, Canarias y el Mediterraneo. Ante todo se trata de pesca baja, aunque con los barcos congeladores se dedicó gran parte de la flota a alta altura en aguas internacionales. Entre los productos destaca la sardina, merluza, pescadilla y bacalao, mientras que las piscifactorías se dedican a la producción de mejillón.
Sector Secundario
En la historia española la industrialización se ha producido en dos momentos principales, el siglo XIX y el XX. Sus principales focos fueron en norte del país, especialmente Cataluña, (industria textil), Asturias (minas de carbón y siderurgia) y el País Vasco (minas de hierro y siderurgia). Desde finales de la dictadura se ha producido un incremento industrial hasta la actualidad, destacando en la construcción naval, tecnologías renovables o industria aeroespacial.
El sector energético en España supone un cinco por ciento de su PIB, y a partir de la década de los 90 se produjo un impulso de las energías renovables con hidroeléctricas en las zonas costeras así como eólica en la zona de la meseta, especialmente Castilla la Mancha, convirtiendo a país el líder mundial en la producción de esta enrgía.
Sector terciario
El comercio español es el sector más importante de su economía después del turismo. La mayoría del comercio exterior se realiza con países de la Unión Europea (Francia, Alemania, Italia, Reino Unido…), aunque también se encuentran entre sus principales clientes Iberoamérica y Estados Unidos, así como en menor medida África y Asia.
Desde la caída del mercado con la crisis de 2008, el comercio español ha abierto sus puertas a exterior incrementando su oferta exportable y diversificando los destinos.
Los transportes suponen un doce por ciento de la producción terciaria. De sus 105 aeropuertos, 33 son internacionales, destacando el de Madrid-Barajas y el de Barcelona, que se convirtió en el más importante del sur europeo con la inauguración de la Terminal 1.
El sistema ferroviario es principalmente radial, como la red de autopistas, cuyo epicentro es la capital, Madrid. Por su parte Barcelona es el núcleo terrestre de conexión con el extranjero, con vías a París, Zúrich y Milán entre otras ciudades europeas. El metro es uno de los sistemas de transporte más importante en ciudades con una alta densidad de población, y actualmente pueden localizarse seis redes repartidas en Barcelona, Bilbao, Madrid, Palma de Mallorca, Sevilla y Valencia.
En el ámbito del transporte marítimo, España tiene comunicación con más de 53 puertos internacionales. Destaca el puerto de Algeciras y el puerto de Vigo, cuya importancia radica en el transporte de mercancías y pasajeros. El puerto de Sevilla es el único exclusivamente fluvial, con salidas al mar por el rio Guadalquivir.
Pero el auténtico pilar económico de España es el subsector de Turismo, con un crecimiento anual del cinco por ciento, rondando actualmente los cincuenta y cinco millones de turistas extranjeros anuales. Es el segundo país de destino turístico, solo superado por Estados Unidos.
Su peso lo soportan comunidades como Cataluña, las Islas Baleares o las Islas Canarias, seguidas por Andalucía y la Comunidad Valenciana.
viernes, 6 de marzo de 2015
LOCALIZACIÓN DE LOS SECTORES ECONÓMICOS EN EUROPA
La aportación que el sector primario tiene a la economía del continente es muy pequeña con respecto al industrial y al sector servicios. No obstante, la agricultura europea es altamente competitiva, y cuenta con elevados rendimientos gracias a la alta mecanización y la adecuada racionalización de los cultivos. La agricultura europea es de tipo mixto, donde una región tiene varios cultivos y cabañas ganaderas. Tan sólo en la parte oriental del continente se da el monocultivo de cereales, en las zonas de Ucrania y Rusia. En la Europa mediterránea dominan los cultivos de vid, frutales, olivos, cereales y hortalizas. Por su parte, la ganadería también tiene una gran importancia en Europa occidental donde hay una gran producción de leche y carne.
En cuanto a los bosques, son los países del norte europeo los que tienen un alto desarrollo en la industria maderera, ya que es allí donde la producción de celulosa y pulpa es mayor, debido a la abundante masa forestal que allí se encuentra. La pesca también es una actividad fundamental en los países nórdicos, y en especial en Islandia y Noruega, que son junto al Reino Unido, Rusia, Polonia y España las principales potencias pesqueras.
La industria ha contribuido decisivamente en el desarrollo económico europeo, y actualmente da empleo a más de 30% de su población activa. Aunque la industria del continente es muy variada y se encuentra muy dispersa, se pueden distinguir cuatro grandes áreas industriales, que son: mineras, portuarias, urbanas e industrias de tecnología avanzada.
Industrias mineras: están vinculadas a los yacimientos de hulla septentrionales, en Sajonia, Sarre, Silesia y Ruhr.
Industrias portuarias: estas industrias están situadas en los grandes puertos de la Europa Occidental, como Rotterdam, Amberes, Londres, Hamburgo o Marsella.
Industrias urbanas: surgidas al amparo de la demanda de las grandes ciudades, y con tipos de industrias muy variadas, dependiendo de las necesidades de la población que las ocupa.
Industrias de tecnología avanzada: se encuentran muy dispersas, ya que surgen como alternativas a los grandes centros industriales tradicionales.
La distribución de la industria de la Unión Europea se sitúa en torno a dos ejes fundamentales. Los focos industriales se concentra en varios países de la Europa Occidental, especialmente en ciertas zonas que conforman un eje noroeste-sureste. Este eje va desde el Reino Unido hasta el norte de Italia, pasando por Francia, Bélgica, Holanda y Alemania. Además, también cabe destacar el eje que, desde el sur de Suecia, pasa por Dinamarca hasta el Canal de la Mancha.
La Unión Europea posee una potente y variada industria. Cuenta con una industria pesada y de bienes de equipo muy diversificada, y lo mismo puede decirse de su industria de consumo, que abastece a un gran mercado de más de cuatrocientos millones de consumidores. Entre las principales industrias destacan, atendiendo al valor de su producción, la de alimentación, química, automovilística, ingeniería eléctrica y la metalúrgica.
La distribución de la industria en Europa es desigual. Las mayores concentraciones industriales se encuentran en torno al Canal de la Mancha, comprendiendo a Inglaterra, el norte de Francia, oeste de Alemania, Bélgica, Holanda, Suiza y norte de Italia. Frente a este centro industrial en Europa existen otras regiones donde la industria se limita a enclaves aislados, como en el caso de Portugal, la mitad sur de España e Italia, Irlanda y, en especial, los países de la Europa Oriental, que son los menos industrializados del continente.
El sector industrial viene perdiendo peso y empleo en el conjunto de la economía europea. Concretamente, en la última década se han perdido aproximadamente cinco millones de empleos en este sector. La tecnificación en la maquinaria ha aumentado la productividad y, además de reducir en gran medida el número de empleos, ha llevado a numerosas empresas industriales a confiar muchas de sus actividades a servicios externos.
Las antiguas regiones industriales, con una base económica envejecida, y especializadas en el carbón, la siderurgia, la industria textil y la construcción naval, están sufriendo un proceso de declive por la crisis de estos sectores y la reconversión a la cual se han visto forzadas. Este es el caso de regiones como Gales, Yorkshire, Sarre, Lorena, Valonia, las zonas industriales de la Alemania oriental, el País Vasco o Asturias.
La globalización de la economía ha llevado a la fusión de empresas para controlar los mercados, como ha ocurrido en la fabricación de automóviles, las comunicaciones, el refinado de petróleo, la electrónica o la química. También está provocando la deslocalización de algunas empresas, que se trasladan a países con menor coste salarial, como ha ocurrido con empresas de industria pesada, naval, y textil en busca de condiciones económicas más favorables. Asimismo, para mantener el desarrollo tecnológico de la industria y su competitividad frente a otras potencias como Estados Unidos o Japón, se hacen necesarias importantes inversiones en nuevas tecnologías.
Frente al estancamiento de los núcleos tradicionales, están surgiendo nuevos espacios industriales, como el denominado “arco latino”, situado en el litoral mediterráneo. Es el llamado “cinturón del sol” constituido por la fachada mediterránea española, el sur de Francia y parte de Italia. Este espacio está atrayendo industrias nuevas, pequeñas y medianas empresas de alta tecnología especializadas en productos de calidad, así como actividades de ocio y turismo. Los nuevos socios que se incorporen a la UE en un futuro, podrían ser también un escenario de alto crecimiento industrial.
El sector terciario está integrado por el conjunto de actividades cuyo fin es proporcionar servicios a la sociedad. Es, por tanto, un sector muy heterogéneo, ya que incluye aquellas actividades que no son primarias ni secundarias. Su crecimiento a partir de la década de los sesenta ha dado lugar a la “tercerización” de la economía europea.
Las causas históricas del crecimiento de este sector en Europa han sido el aumento del nivel de vida (renta familiar y poder adquisitivo) que posibilita un mayor consumo de servicios y exige que sean cada vez más numerosos y especializados. La industria ha favorecido el proceso de tercerización, pues el desarrollo industrial impulsó el crecimiento de servicios, como los transportes y las finanzas; la crisis del petróleo de 1973 convirtió al sector terciario en refugio de muchos parados procedentes de la actividad industrial.
Por otro lado, el auge del turismo colaboró al crecimiento de los servicios como la hostelería, el comercio, transportes, los bancos y todos aquellos relacionados con el ocio. En el ámbito de los servicios públicos como la creación de una mayor administración y la implantación de los estados del bienestar, ha estimulado el crecimiento de servicios como la sanidad y la educación.
En la actualidad la tercerización de la economía europea se aprecia en hechos como la aportación de los servicios al PIB -66,3% en 2007- y la población activa censada en este sector. Asimismo, esta tercerización es el proceso por el cual el sector terciario de la economía (transportes, comunicaciones, turismo, comercio, actividades bancarias, financieras, etc.) va ganando peso respecto a los otros sectores hasta convertirse en el sector principal, tanto en la población activa que emplea, como en la aportación al Producto Interior Bruto.
En la siguiente imagen de satélite se muestra la contaminación lumínica del continente europeo. Esta imagen resumen muy bien dónde está concentrada la mayor parte de la población y como consecuencia las mayores actividades económicas. Siendo el sur de Inglaterra, Países Bajos, Francia, Alemania hasta el norte de Italia, lo que viene a denominarse como la banana europea. Otras zonas son la costa mediterránea desde España hasta Italia y la parte Atlántica portuguesa desde Lisboa hasta Oporto.
Los problemas que surgen de la alta concentración de la población y las actividades económicas son problemas de contaminación de aguas, del aire, suelo, acústico o lumínicos.
miércoles, 4 de marzo de 2015
SECTOR TERCIARIO
El sector
terciario es aquel que se dedica a la prestación de servicios a personas y
entidades empresariales, lo cual abarca una gama muy amplia de actividades en
constante aumento y que están relacionadas de una forma u otra con el consumo,
por ello también se lo conoce como sector de servicios. Es un sector que no
produce los bienes, dicha tarea la abarcan los dos sectores anteriores; se
encarga de manejar la infraestructura (administrativa, física, social) para la
producción de dichos bienes.
El sector de
servicios ha crecido progresivamente con el desarrollo de la sociedad
capitalista. Si bien durante el antiguo régimen era muy escaso y sus tareas se
limitaban casi exclusivamente a la administración estatal, con el comienzo de
la Revolución Industrial y la migración de la población del campo a la ciudad,
se hace necesario que surjan nuevos entes capaz de solventar las necesidades de
la sociedad como tiendas permanentes, servicios bancarios, escolarización o
instituciones médicas. Será, sin embargo, en la segunda mitad del siglo XX tras
la Segunda Guerra Mundial cuando se desarrolle el Estado del Bienestar, caracterizado
por el auge de los servicios. En la actualidad es el sector que más contribuye
al Producto Interior Bruto llegando a albergar en torno al 70-80% de la
población en países desarrollados.
A la hora de
abordar las competencias de este sector, según quien lo controla, hay que
dividirlas en servicios públicos y privados. En cuanto al primero, son
prestados por las administraciones públicas y financiadas por los impuestos de
los contribuyentes. El Estado tiene la obligación de controlarlos y en cierta manera
monopolizarlos, en casos como la administración, defensa territorial o defensa
ciudadana, así como garantizarlos brindando al ciudadano el acceso a una
educación y sanidad.
En el caso de los
privados, son aquellos controlados por el mundo empresarial cuyo objetivo es
obtener beneficio económico por los servicios ofrecidos. En éste campo
destacaríamos el comercio, transporte y turismo que pasaremos a detallar más
detenidamente.
Comercio: Al hablar
de comercio nos referimos al intercambio voluntario de servicios y mercancías a
cambio de un pago, que puede darse en dinero o mediante otro bien o servicio.
Según el área que abarque esta actividad, lo dividimos en:
-Comercio interior: Aquella actividad comercial que se desarrolla limitado por las fronteras de un país, a su vez puede dividirse en comercio al por menor (venta directa a consumidores) o al por mayor (las empresas mayoritarias compran mercancías que venden a comercios menores)
-Comercio exterior: Es el intercambio de producto y servicios entre diferentes países, e incluye la exportación e importación de los mismos. A menudo suele reflejar la economía de un país mediante la “balanza de pagos”, un registro que mide el ratio de dinero ganado y pagado en dicho comercio. Para regular dicho comercio se creó en 1995 la Organización Mundial de Comercio, cuya finalidad es propiciar el comercio libre mediante la reducción de aranceles aduaneros, así como actuar de mediador en disputas comerciales.
-Comercio interior: Aquella actividad comercial que se desarrolla limitado por las fronteras de un país, a su vez puede dividirse en comercio al por menor (venta directa a consumidores) o al por mayor (las empresas mayoritarias compran mercancías que venden a comercios menores)
-Comercio exterior: Es el intercambio de producto y servicios entre diferentes países, e incluye la exportación e importación de los mismos. A menudo suele reflejar la economía de un país mediante la “balanza de pagos”, un registro que mide el ratio de dinero ganado y pagado en dicho comercio. Para regular dicho comercio se creó en 1995 la Organización Mundial de Comercio, cuya finalidad es propiciar el comercio libre mediante la reducción de aranceles aduaneros, así como actuar de mediador en disputas comerciales.
Turismo: El turismo se considera la actividad de
desplazamiento humano de la residencia habitual a otra por motivos de ocio.
Dicha actividad suele realizarse en lugares concretos, para lo cual depende de
una infraestructura tanto física (características espaciales o culturales que
hacen atractivo al lugar de turismo) como humana (estructuras al servicio del
turismo para facilitar la actividad, como centros de ocio, hoteles, centros
culturales…). Este servicio ha experimentado un crecimiento exponencial en la
segunda mitad del siglo XX, convirtiéndose en un fenómeno de gran importancia
económica para los países desarrollados. España destaca en este sector por las
atractivas cualidades turísticas que ofrece (variedad climática o elevado
patrimonio histórico y artístico)
Transporte: Se considera transporte tanto al traslado de productos
como de personas, y según el vehículo empleado puede ser terrestre, aéreo o
marítimo. La unión de las vías de transporte empleadas constituye la red de
transporte.Este servicio ha sufrido un gran auge tras la primera y segunda
revolución industrial, en el siglo XVIII y XIX, que permitieron el desarrollo
de los medios de transporte tales como el ferrocarril, el barco a vapor, y la
evolución de dichos medios al automóvil o los transportes aéreos.
En la actualidad,
gran parte de los desplazamientos se realizan mediante la combinación de medios
de transporte, a lo que se denomina transporte intermodal. Este transporte se
basa en crear conexiones entre los diferentes modos de modo que se dé la máxima
eficacia en el ratio costo-tiempo.
Al hablar del
sector terciario en Extremadura hay que destacar que es una provincia donde se
encuentra poco desarrollado, aunque la mayor parte de la población esté
dedicado a él (en torno al 66%). Esto se debe a que, hasta finales de los años
70, la economía extremeña se basaba en el sector primario y, en menor media, el
secundario. Fue tras la conversión autonómica y la entrada de España en la
Unión Europea, cuando se vio un auténtico desarrollo de dicho sector. Esto
puede entenderse con la creación de servicios públicos para satisfacer las
necesidades de las instituciones autonómicas.
En lo que respecta
al sector privado, el transporte ha experimentado una evolución tras los años
80 con la construcción de la autovía Madrid-Lisboa y la de Ruta de la Plata,
perpendicular a la anterior. En lo referente al transporte aéreo, solo cuenta
con un aeropuerto en Talavera la Real, de escaso uso, salvo los vuelos a Madrid
y Barcelona.
Por parte del
comercio, la baja densidad de población, en su mayor parte dispersada por una
región muy amplia, un nivel de renta bajo y pocas infraestructuras de
transporte explican el poco desarrollo de este sector con respecto al nivel
medio nacional. Pero si es importante destacar su comercio exterior, pues
exporta más que importa, en especial energía eléctrica, productos
hortofrutículas, cárnicos y tabaco, sobre todo con Portugal.
En cuanto al turismo, Extremadura tiene la
suerte de ofrecer una serie de paisajes muy peculiares y únicos así como un
ambiente rural muy demandado por habitantes de urbes más concentradas. Destaca
además su patrimonio romano y medieval, contando sus tres ciudades principales
(Cáceres, Mérida y Badajoz) con fuertes reclamos turísticos culturales.
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